
A diario realizamos acciones de manera natural y espontánea que protegen lo que más nos importa. Trasladar esos hábitos a nuestra vida digital es clave para cuidar nuestra información, privacidad y dispositivos.
Diariamente, tomamos pequeñas decisiones automáticas, casi sin pensar, que nos salen de manera natural, y cuyo único objetivo es protegernos. A nosotros y a todo aquello que más nos importa. Desde cerrar la puerta de nuestra casa, mirar a ambos lados al cruzar una calle, o no hablar de nuestra privacidad con extraños, por citar solo algunos ejemplos cotidianos.
Cada una de estas acciones tienen un vínculo claro con la ciberseguridad. Porque implementarlas en nuestro entorno digital, potenciarán la protección de nuestra información, nuestra privacidad y nuestros dispositivos.
En el Mes de la Concientización sobre Ciberseguridad, repasamos las 5 cosas que hacemos todos los días y que debemos aplicar a nuestro entorno digital para estar más protegidos.
1 - Cerrar con llave cuando salimos de casa
¿A quién se le ocurre salir de su casa y dejar la puerta abierta? A nadie. Es más, la cerramos con llave, como mínimo, con el único objetivo de resguardar lo que tenemos dentro.
Ese mismo cuidado debemos tener con nuestros dispositivos electrónicos, más precisamente con el teléfono celular y la computadora, donde se almacenan archivos, conversaciones, fotos, videos, documentos y otro tipo de información sensible y privada.
Ambas necesitan una cerradura, por eso es clave bloquear la pantalla para que nadie pueda ingresar cuando no los tienes a la vista. No alcanza con tener una contraseña o un PIN configurados si dejamos el dispositivo desbloqueado cada vez que nos alejamos.
Del mismo modo que no dejaríamos la puerta de casa abierta mientras no estamos, conviene adquirir el hábito de bloquear la pantalla cada vez que dejamos el teléfono o la computadora fuera de nuestra vista.
2 - Ver quién toca la puerta antes de abrir
Estamos en nuestra casa y alguien toca el timbre: ¿le abrimos o antes consultamos de quién se trata? La respuesta es tan obvia como simple. Nos ocupamos de saber quién llama a nuestra puerta y qué necesita, antes de invitarlos a pasar.
En Internet ese hábito debe ser una regla de oro: es necesario saber quién está del otro lado antes de responder un mensaje de WhatsApp o un correo electrónico, abrir un enlace, descargar un archivo o seguir cualquier tipo de instrucción.
Y aquí un dato clave: un nombre conocido, una foto familiar o incluso un mensaje que parece venir de alguien de confianza no alcanzan para confirmar una identidad. Esto es importante porque hoy los ciberdelincuentes se hacen pasar por familiares, amigos, compañeros de trabajo, empresas o servicios que utilizamos habitualmente para engañarnos.
La pregunta es sencilla: si no abrirías la puerta de tu casa sin saber quién está del otro lado, ¿por qué lo harías con un mensaje o un correo?
3 - No contarle algo privado a cualquiera
En la vida cotidiana hay cosas que no le contamos a cualquiera: problemas laborales, situaciones amorosas, cuestiones financieras o determinados datos personales solo los compartimos con nuestras personas de confianza.
En el entorno digital deberíamos aplicar ese mismo criterio. Porque cada vez que publicamos algo en redes sociales, completamos un formulario, descargamos una app o conversamos con una herramienta de inteligencia artificial, estamos compartiendo información que dice mucho sobre nosotros (incluso, más de lo que pensamos).
Y aunque un dato aislado parezca poco importante, combinar varios datos pueden revelar dónde vivimos, dónde trabajamos, quiénes son nuestros familiares, cuándo nos vamos de vacaciones o incluso servir para que alguien intente hacerse pasar por nosotros.
No se trata de dejar de compartir información, sino de preguntarse antes quién la estará viendo, para qué la necesitaría y qué podría hacer con ella. Por más que algo pueda compartirse no significa literalmente que debamos hacerlo. Y por eso, en Internet, el compartir nuestra información también merece cierto criterio.
4 - No dejar la valija sola en un aeropuerto
Muchas veces, los tiempos de espera o las escalas en los aeropuertos suelen ser largas y agotadoras. Y ni así se nos ocurre dejar nuestra valija sola o fuera de nuestra vista. Claramente, no queremos que alguien se la lleve, la abra y conozca lo que llevamos dentro.
Esta situación parece obvia cuando se trata de una valija, pero los riesgos son similares cuando un celular o una computadora quedan desbloqueados y sin supervisión. Toda la información que almacenan (fotos, conversaciones, correos, documentos, contactos) podría caer en las manos equivocadas y ser utilizada en nuestra contra.
Si bien no siempre podemos evitar que alguien tenga acceso físico a nuestros dispositivos, sí podemos tomar medidas para dificultar el acceso a su contenido. ¿Cómo? Bloqueando la pantalla cuando nos alejamos, utilizando un PIN o contraseña y activando mecanismos de bloqueo automático.
5 - No usar la misma llave para todo
Nuestra casa, el automóvil, la oficina y hasta una caja fuerte. Todo tiene llave. Ahora, ¿que pasaría si pudiéramos acceder a todas ellas con la misma llave? Sería más práctico, seguramente… pero también mucho más peligroso. Porque si alguien consigue esa llave, de repente tendrá acceso a todo.
Con las contraseñas pasa exactamente lo mismo. Usar una misma contraseña para el correo electrónico, las redes sociales, el banco y otras cuentas puede tener consecuencias muy graves. Porque si un ciberdelincuente consigue esa contraseña en una filtración o mediante una estafa, podría acceder a todas nuestras cuentas y servicios.
El consejo, en este caso, es claro: cada cuenta importante debe tener su propia “llave”. Es decir, su propia contraseña, única y robusta.
Pensamientos finales
Cerrar la puerta de nuestra casa, mirar quién toca el timbre, no dejar nuestras pertenencias a la vista, elegir con quién compartir algo privado, no usar la misma llave para todas las puertas. La seguridad es parte de nuestra vida y se traduce en acciones que realizamos casi sin pensar.
Esta misma lógica debería aplicarse en nuestro mundo digital. Y si bien muchas veces percibimos a la ciberseguridad como algo lejano y complejo, la realidad que su esencia tiene mucho que ver con nuestro día a día. Porque se basa en el mismo sentido de cuidado que aplicamos para proteger lo que más nos importa.
Entonces, la mejor forma de empezar a cuidar nuestra vida digital no es aprender más sobre tecnología, sino de aplicar los mismos hábitos para cuidar nuestros dispositivos, nuestras cuentas y toda la información que almacenamos allí.