Las 5 excusas más comunes para NO cambiar la contraseña

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Christian Ali Bravo

Desde “no tengo nada que me puedan robar” hasta “después lo hago”: conoce las excusas más repetidas para no cambiar contraseñas y qué peligros reales se esconden detrás de cada una de estas justificaciones.

“Después lo hago”, “No tengo nada que a un cibercriminal le interese”, “No me hace falta, mi contraseña es fuerte”, “Es una cuenta irrelevante”, “Si la cambio, después no la recuerdo”.

El listado de excusas por las cuales decidimos no cambiar las contraseñas lamentablemente puede ser mucho más extenso. Son muchas las “justificaciones” por las cuales no actualizamos nuestras contraseñas de manera periódica.

¿Cuál es el peligro? Que las contraseñas son la llave de entrada a nuestro mundo digital, y si no se cambian, quedan más expuestas a caer en manos de los cibercriminales. Y toda nuestra vida online puede quedar vulnerada.

Por eso, vamos a repasar las 5 excusas más comunes para NO cambiar tus contraseñas, y también los riesgos que se esconden detrás de ellas.

Excusa 1 - “Mi contraseña es fuerte, no necesito cambiarla”

Este es un pensamiento muy común, pero peligroso. Porque si bien una contraseña puede ser fuerte y robusta, si se filtra en una brecha de datos, ya no sirve.

En este punto es importante hablar de credential stuffing, ataque que consiste en los actores maliciosos probando combinaciones robadas automáticamente en miles de sitios. De hecho, existen bases de datos con miles de millones de credenciales filtradas que se prueban de forma automatizada en otros servicios.

Una contraseña puede ser fuerte pero no es eterna. Y su fecha de vencimiento puede ser una filtración, de las tantas que ocurren a diario. Para dejarlo claro: el problema no es la fortaleza de la contraseña, sino su exposición.

Lectura recomendada: ¿Cómo nos afectan las filtraciones de datos?

Excusa 2 - “No tengo nada importante que me puedan robar”

Uno de los peores errores que podemos cometer como usuarios es subestimar el valor de la cuenta. Porque su importancia no radica en la cuenta en sí, sino en para qué puede usarse.

Dicho de otra manera, si tu contraseña es vulnerada, un ciberatacante puede acceder a cualquiera de tus cuentas y usarlas para otros ataques. Por ejemplo, enviar phishing a tus contactos desde tu mail, robar tu identidad de Instagram o WhatsApp, o acceder a otros servicios vinculados.

Tu cuenta no es el objetivo final, sino el medio para llevar a cabo otras estafas y engaños. ¿Por qué? Porque el valor no está en tu cuenta, sino en la confianza que otros tienen en ella.

Lectura recomendada: Qué hacen los cibercriminales con los datos personales robados

Excusa 3 - “Si la cambio, me la voy a olvidar”

No cambiar nunca la contraseña o repetirla en varias cuentas por miedo a olvidarla es una de las prácticas más riesgosas en el mundo digital. Además, si la contraseña es fácil de memorizar, probablemente también sea fácil de adivinar para los ciberatacantes.

Un ejemplo claro y cotidiano: absolutamente nadie memoriza todos los números de teléfono, porque para eso existen los contactos.

¿Un tip? Utilizar un gestor de contraseñas, herramienta diseñada específicamente para almacenar todo tipo de credenciales de acceso y mantenerlas protegidas.

Lectura recomendada: ¿Qué es un gestor de contraseñas y para qué sirve?

Excusa 4 - “Después lo hago”

La postergación en la actualización de una contraseña es el mejor aliado de los ciberatacantes.

¿Por qué? Cuanto más tiempo mantienes la misma contraseña, es mayor la probabilidad de que haya sido reutilizada, filtrada o adivinada.

Los ataques automatizados prueban miles de credenciales por segundo. En ese sentido, postergar el cambio de tu contraseña es elegir seguir expuesto, porque en ciberseguridad, “después” suele ser sinónimo de “demasiado tarde”.

Lectura recomendada: Cada cuánto cambiar tus contraseñas y por qué es importante hacerlo

Excusa 5 - “La cambio solo si pasa algo raro”

Una de las excusas más peligrosas, ya que cuando “pasa algo raro”, seguramente ya es tarde.

Al punto que muchos accesos maliciosos no se detectan durante meses. De hecho, la mayoría de estos incidentes no generan alertas, ni errores visibles, ni señales obvias. Entonces, que no veas nada raro no significa que no esté pasando nada raro.

En cuestiones de ciberseguridad, siempre es recomendable actuar antes del daño, no después. Prevenir, antes que curar.

Lectura recomendada: Me hackearon: ¿qué hacer en los primeros 15 minutos?

Tips para cambiar tus contraseñas

Dejar las excusas de lado es un paso fundamental para tu seguridad digital. Y para eso, te damos unos tips simples para que tus nuevas contraseñas sean realmente seguras.

-Contraseñas largas: esta es una barrera de defensa clave ante los ataques de fuerza bruta. ¿Lo recomendable? Que tengan al menos 12 caracteres.

-Complejidad: debe incluir mayúsculas, minúsculas, números y símbolos especiales, haciendo que sea mucho más difícil de adivinar.

-Aleatoriedad: se deben evitar patrones predecibles o secuencias obvias, como nombres de personas, fechas de nacimiento o cadenas como “123456”.

-Diversidad: no uses la misma contraseña para varias cuentas: si una contraseña es comprometida en una cuenta, todas las demás que comparten esa contraseña son vulnerables.