Ciberseguridad para profesionales remotos: guía rápida de riesgos y soluciones

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Christian Ali Bravo

Trabajar de forma remota puede tener sus beneficios, claro, pero también ciertos peligros asociados. Conoce cuáles son y de qué manera puedes protegerte.

Aunque parezca que hablamos de un tiempo muy muy lejano, la pandemia ocasionada a raíz del Covid-19 no sucedió hace tanto años. De hecho, muchas de las dinámicas de aquella época llegaron para quedarse. Un ejemplo claro es el trabajo remoto, al punto que hoy hasta nos resulta extraño cuando alguien afirma que cuenta con este beneficio.

Ahora bien: más allá de la comodidad y libertad asociadas al trabajo remoto, es necesario también poner el foco en los peligros a los que las personas pueden estar expuestas.

A continuación, repasaremos los principales riesgos de trabajar de manera remota, y qué acciones concretas pueden tomar los trabajadores y trabajadoras para protegerse.  

1 - Uso de dispositivos personales sin control

El trabajo remoto hizo que muchos empleados deban utilizar sus propios dispositivos para acceder a recursos corporativos. Este modelo, más conocido como Bring Your Own Device (BYOD), puede aportar flexibilidad y reducir costos, pero también introduce riesgos importantes si no existe una gestión adecuada. Es que cuando el mismo equipo se usa para trabajo y actividades personales, el nivel de exposición aumenta considerablemente.

En un dispositivo personal podemos encontrar aplicaciones que se instalan sin control de seguridad, descargas desde sitios no confiables, y software pirata o sin licencia. A su vez, el equipo puede no estar integrado en los sistemas de seguridad corporativos, por lo que puede carecer de monitoreo centralizado, controles de acceso y parches gestionados por IT. Este contexto aumenta el riesgo de infecciones por malware y la exposición de datos corporativos.

Soluciones:

  • Priorizar equipos corporativos gestionados, ya que pueden configurarse con políticas de seguridad, monitoreo y actualizaciones automáticas.
  • Implementar protección avanzada para en endpoints: este tipo de soluciones permiten detectar comportamientos sospechosos y responder rápidamente ante amenazas.
  • Separar entornos personales y laborales: es recomendable crear perfiles o entornos diferenciados para evitar que las actividades personales afecten los recursos laborales.

2 - Redes Wi-Fi domésticas inseguras

Las redes Wi-Fi domésticas mal configuradas pueden representar un problema serio: desde routers que aún mantienen las contraseñas por defecto hasta un firmware desactualizado pueden ser puerta de entrada del cibercrimen a la red corporativa.

Párrafo aparte merecen las conexiones desde redes públicas. Trabajar desde cafés, aeropuertos o coworkings implica conectarse a redes compartidas por muchos usuarios, que pueden estar intervenidas por un atacante. ¿Los riesgos? Pueden monitorear el tráfico de la red, crear redes falsas o intentar redirigir conexiones hacia sitios maliciosos.

Soluciones:

  • Cambiar las credenciales predeterminadas de los routers.
  • Actualizar periódicamente el firmware.
  • Segmentar la red, con el fin de tener separados los dispositivos laborales de los personales.

3 - Acceso remoto inseguro (RDP y VPN)

El trabajo remoto obligó a muchas organizaciones a habilitar accesos remotos rápidamente para que los empleados pudieran conectarse a sistemas internos. En muchos casos, estas implementaciones se hicieron sin las medidas de seguridad adecuadas.

El Remote Desktop Protocol (más conocido como RDP) permite acceder a una computadora o servidor de forma remota, como si el usuario estuviera físicamente frente al equipo. Si este servicio queda abierto hacia Internet, un ciberatacante puede realizar ataques de fuerza bruta para adivinar contraseñas y explotar vulnerabilidades conocidas, pudiendo luego moverse por la red, escalar privilegios y desplegar malware (como el ransomware).

Por otro lado, las redes privadas virtuales permiten que los trabajadores remotos se conecten de forma segura a la red corporativa mediante una Virtual Private Network (VPN). Pero estas soluciones también pueden representar un riesgo si el software no está actualizado, si existen vulnerabilidades sin parchear o si no se utilizan mecanismos adicionales de autenticación.

Soluciones:

  • Desactivar el RDP (muchos equipos lo tienen activo sin una necesidad real).
  • No exponer RDP directamente a Internet: debe estar protegido detrás de una VPN.
  • Restringir los accesos por IP: aplicar listas blancas para limitar desde dónde se puede conectar un usuario.

4 - Ingeniería social

Si bien esta técnica de manipulación psicológica es muy utilizada por el cibercrimen para atacar a las víctimas en general, en el caso del trabajo remoto puede ser un arma aún más peligrosa y difícil de detectar.

Las distracciones en el hogar (o en el lugar desde el que se trabaje), la imposibilidad de verificar la validez de ciertos correos o mensajes cara a cara, el menor control que existe respecto de una oficina y la mayor dependencia de los canales digitales aumentan la probabilidad de hacer clic en enlaces maliciosos o responder correos fraudulentos.

Soluciones:

  • Validar la identidad del remitente ante correos o mensajes que apelen a la urgencia o la presión por compartir información confidencial y/o dinero.
  • Activar el doble factor de autenticación: esta herramienta es clave, ya que en caso de que caigas en un correo fraudulento, el ciberatacante no podrá acceder a tu cuenta.
  • Tomar capacitaciones continuas y realizar simulaciones periódicas de phishing, para entrenar el ojo.

5 - Vulnerabilidades en dispositivos IoT del hogar

Actualmente en el hogar conviven diversos dispositivos que están conectados a Internet: cámaras, televisores y hasta heladeras. Este universo forma parte del llamado Internet of Things (IoT).

¿Cuál es el problema? Que muchos de estos equipos no fueron diseñados con la seguridad como prioridad, y suelen tener configuraciones débiles o recibir pocas actualizaciones. Cuando comparten la misma red que la computadora de trabajo, pueden convertirse en una puerta de entrada ideal para un ciberatacante.

Soluciones:

  • Actualización constante de firmware, ya que así se corrigen las vulnerabilidades que podría aprovechar un atacante.
  • Cambiar contraseñas por defecto, ya que los dispositivos suelen provenir de fábrica con credenciales estándar débiles y conocidas públicamente.
  • Desactivar servicios innecesarios: si un dispositivo no necesita acceso remoto o ciertas funciones, es mejor deshabilitarlas.

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6 - Configuraciones erróneas en herramientas en la nube


Una pieza clave para que el engranaje del trabajo remoto funcione son las plataformas de colaboración en la nube. Los servicios de almacenamiento, de edición compartida y de mensajería permiten que los equipos trabajen desde cualquier lugar del mundo.

Pero cuidado: muchas de estas herramientas priorizan la facilidad para compartir información, al punto que errores de configuración o uso pueden exponer datos laborales sensibles. Hablamos de enlaces compartidos sin restricciones, permisos abiertos o envío de archivos sensibles al destinatario equivocado.

Soluciones:

  • Definir políticas claras a la hora de compartir: establecer qué información se puede compartir, con quién y mediante qué herramientas.
  • Restringir el uso de enlaces públicos: una buena práctica es priorizar enlaces con acceso limitado a usuarios específicos o a cuentas del dominio corporativo.
  • Revisar los permisos periódicamente, con el fin de detectar configuraciones erróneas o innecesarias.

7 - Uso de herramientas no autorizadas

Quienes trabajan de manera remota, en el afán de responder de manera rápida y efectiva, utiliza herramientas por fuera del ecosistema corporativo: , como enviar archivos por WhatsApp, usar cuentas personales de Google Drive, compartir documentos por WeTransfer y compartir información sensible a las herramientas de IA.

Esta práctica común, pero nada recomendable puede generar fugas de información, pérdida de control de datos y hasta incumplimientos regulatorios.

Soluciones:

  • Definir herramientas oficiales de trabajo: cuando los empleados saben qué herramientas usar y pueden acceder a ellas), se disminuye la tentación de recurrir a servicios externos no aprobados.
  • Implementar controles de acceso y visibilidad sobre los datos: se trata de saber quién accede, comparte o descarga información.
  • Capacitarse sobre los riesgos: muchos empleados utilizan herramientas externas por comodidad o desconocimiento, pero sin reconocer los riesgos, como la exposición de datos sensibles o la pérdida de control sobre la información.

8 - Riesgos físicos y pérdida de dispositivos


Al trabajar de manera remota, el entorno de trabajo deja de ser un espacio controlado. De hecho, nuestras computadoras y dispositivos corporativos pasan a moverse en distintos lugares: desde nuestro hogar, hasta cafés, aeropuertos o espacios de coworking.

El riesgo es claro: se aumenta la exposición a riesgos físicos, como el robo, la pérdida del dispositivo o el acceso no autorizado por parte de terceros.

Soluciones:

  • Implementar el cifrado de disco completo: si el equipo es robado o se pierde, los datos no podrán leerse sin la autenticación.
  • Activar el bloqueo automático de pantalla: esta configuración reduce el riesgo de accesos accidentales o no autorizados.
  • Definir políticas de seguridad física: recomendaciones como no dejar equipos sin supervisión en espacios públicos o no prestar dispositivos corporativos ayudan a prevenir incidentes.

Pensamientos finales

No es una novedad: el trabajo remoto llegó para quedarse. Pero esto debe invitarnos a cambiar la forma en la que pensamos nuestra seguridad digital. Cuando el hogar se convierte en oficina, el perímetro de protección se agranda considerablemente: ya no está solo en la red corporativa, sino también en los dispositivos, las conexiones y los hábitos de cada persona.

Como vimos, la buena noticia es que muchos de los riesgos pueden reducirse con medidas simples. Porque en el entorno digital actual, la ciberseguridad no depende únicamente de la tecnología, sino también de las decisiones cotidianas que toman quienes trabajan conectados.