
¿Las cookies de Internet son realmente inofensivas o representan un riesgo para tu privacidad?
Cada vez que visitas un sitio web, es muy probable que aparezca un aviso solicitando tu consentimiento para el uso de cookies. Para la mayoría de las personas, la reacción es casi automática: hacer clic en "Aceptar" y continuar navegando.
Sin embargo, una investigación reveló que menos del 40% de los usuarios sabe realmente qué es una cookie de Internet. Además, el 24% admite aceptar las cookies sin revisar las opciones disponibles, a pesar de que el 87% percibe que la publicidad que ve en los sitios web está altamente personalizada y el 90% considera que ese nivel de seguimiento resulta inquietante.
Entonces, ¿cuál es la realidad? ¿Las cookies son simplemente pequeños archivos que ayudan a mejorar la navegación o también pueden representar un riesgo para la privacidad? En este artículo explicaremos qué son las cookies, cómo funcionan, cuándo pueden convertirse en un problema y qué aspectos conviene tener en cuenta antes de aceptarlas.
Puntos clave
- Las cookies esenciales (a diferencia de las cookies de terceros) son fundamentales para el funcionamiento de gran parte de los sitios web modernos.
- En general, son archivos de texto inofensivos. Sin embargo, las cookies de terceros pueden representar un riesgo para la privacidad, motivo por el cual algunos navegadores las bloquean de forma predeterminada.
- Algunas familias de infostealers roban cookies de sesión para eludir mecanismos de autenticación y acceder a cuentas sin necesidad de conocer la contraseña. Este tipo de ataques suele estar dirigido a entornos corporativos.
- La legislación que obliga a los sitios web a ofrecer a los usuarios la posibilidad de aceptar o rechazar determinadas cookies representa un avance en materia de privacidad. No obstante, la fatiga de consentimiento de los usuarios y el uso de patrones oscuros (Dark Patterns) por parte de algunos sitios web pueden reducir la efectividad de estas medidas.
¿Qué es exactamente una cookie?
Una cookie es un pequeño archivo de texto que el navegador descarga en tu computadora, tablet o teléfono inteligente cuando visitas un sitio web. Su función principal es recordar cierta información sobre tu visita para agilizar la carga del sitio y personalizar tu experiencia en futuras sesiones. De esta manera, cuando vuelvas a ingresar a la misma página, el sitio podrá recuperar esa información y adaptar parte de su funcionamiento a tus preferencias.
Cuando visitas un sitio web, es posible que el navegador almacene decenas de cookies. Algunas pertenecen al sitio, pero otras son creadas por terceros. Estas últimas pueden recopilar información sobre preferencias, hábitos de navegación y comportamiento en línea, que luego se utilizan para ofrecer una experiencia personalizada o mostrar publicidad dirigida.
¿De dónde proviene el nombre "cookie"?
En informática, el término cookie tiene su origen en una expresión utilizada por los programadores para describir una pequeña porción de datos que distintos programas intercambian entre sí mientras se comunican. Estas llamadas "magic cookies" funcionaban como identificadores únicos o "tokens" que podían almacenarse temporalmente y utilizarse más adelante para recuperar información o validar una interacción entre sistemas. Con el tiempo, el concepto fue adoptado por los navegadores web para referirse a los pequeños archivos que los sitios almacenan en el dispositivo del usuario con el fin de recordar información sobre su navegación.
¿Para qué se utilizan las cookies?
- Las cookies pueden ofrecer ventajas para el usuario: permiten recordar productos que agregaste al carrito de compras de una tienda, mantener iniciada la sesión o completar automáticamente algunos campos de formularios cuando vuelves a visitar un sitio.
- Pero pueden utilizarse con otros fines. Las cookies de seguimiento y las cookies de analítica permiten recopilar información sobre hábitos de navegación (sitios que visitas, tiempo de permanencia o contenidos que más te interesan). Eso suele emplearse para personalizar la experiencia del usuario y mostrar publicidad más relevante.
- En casos poco frecuentes, algunas cookies de sesión asociadas a accesos seguros (como los de servicios corporativos) pueden ser robadas. Entonces, un ciberatacante podría utilizarlas para acceder a una cuenta sin necesidad de saber la contraseña. Así, proteger las cookies de sesión también es parte de una buena estrategia de seguridad.
Cookies, caché y sesiones: ¿cuál es la diferencia?
Existen tres tipos principales de datos que el navegador almacena o intercambia con un sitio web: las cookies, los recursos almacenados en caché y el estado relacionado con la sesión.
La caché del navegador es una forma eficaz de acelerar los tiempos de carga de las páginas. Para ello, el navegador conserva datos clave de sitios web que visitas con frecuencia y sirve ese contenido desde la caché almacenada en el dispositivo del usuario, en lugar de descargar nuevamente toda la página. Solo se descargan los datos que cambiaron desde la última visita, lo que mejora el rendimiento del sitio web y reduce el consumo de ancho de banda.
Por su parte, los mecanismos de sesión ayudan a mantener el estado de una aplicación a lo largo de múltiples solicitudes. En la mayoría de las implementaciones, los datos de la sesión (como el estado o las preferencias específicas del usuario) se almacenan en el servidor, mientras que un identificador de sesión se guarda en una cookie del lado del usuario. A diferencia de las cookies persistentes (las veremos más adelante), las sesiones suelen tener una duración limitada y, por lo general, expiran tras un período de inactividad o cuando se cierra el navegador, según el diseño del sitio web o del propio navegador.
¿Cómo funcionan las cookies?
Comprender cómo funcionan las cookies ayuda a entender por qué son útiles para los usuarios de Internet, pero también por qué han generado preocupaciones en materia de privacidad.
Países como Brasil, India, Estados Unidos y varios de Europa han aprobado leyes que obligan a los sitios web a ofrecer a los usuarios la posibilidad de decidir qué cookies desean aceptar, con el objetivo de proteger su privacidad y darles un mayor control sobre sus datos.

Aspectos básicos
En su funcionamiento más básico, cuando escribes la dirección de un sitio web (por ejemplo, www.eset.com) en el navegador y presionas la tecla Enter, el navegador envía una solicitud al servidor para que cargue esa página.
Como respuesta, el servidor devuelve dos elementos: la página web (u otro recurso solicitado) y una o varias cookies. Estas cookies pueden contener información sencilla, como el navegador que estás utilizando para que el sitio entregue la versión optimizada de la página. Pero también pueden almacenar otros datos, como la información que ingresaste en formularios o si deseas utilizar el sitio en modo claro u oscuro.
Una forma sencilla de entender este proceso es imaginar la cafetería que visitas con frecuencia. El barista recuerda cuál es tu bebida favorita y comienza a prepararla apenas entras. También sabe que te gusta la torta de zanahoria, por lo que aprovecha para contarte que la que está en el mostrador fue hecha esa misma mañana.
Las cookies funcionan de manera similar: ayudan a que un sitio web "recuerde" determinadas preferencias o acciones realizadas en visitas anteriores para ofrecer una experiencia más rápida y personalizada. Sin embargo, como veremos más adelante, no todas las cookies tienen el mismo propósito, ni el mismo impacto sobre la privacidad.
Cuando entra en escena un tercero
Luego están las cookies de terceros. Estas no son creadas por el sitio web que estás visitando, sino por servicios externos cuyos contenidos forman parte de la página, como imágenes, videos, herramientas de chat o anuncios publicitarios.
Desde el punto de vista de la privacidad, estas cookies generan mayores preocupaciones. Siguiendo con el ejemplo de la cafetería, sería como si, después de visitar tu café favorito, comenzaras a ver anuncios de cafeterías competidoras o, debido a que el sitio "aprendió" que te gusta la torta de zanahoria, empezaran a aparecerte publicidades de programas para bajar de peso. Aunque solo disfrutes de una porción a la semana, esa personalización puede resultar, como mínimo, incómoda.
Llevando el ejemplo un paso más allá, imagina que una compañía de seguros interpretara erróneamente esos datos y aumentara el costo de tu seguro de salud o de vida por asumir que consumes demasiada cafeína o que tienes sobrepeso. En ese caso, la preocupación dejaría de ser una simple molestia para convertirse en un problema mucho más serio.
Los diferentes tipos de cookies
No todas las cookies cumplen la misma función ni provienen del mismo lugar. Pero tienen algo en común: (en su mayoría) se almacenan del lado del usuario, es decir, en su dispositivo.
Ahora bien, cuánto tiempo permanecen allí y qué tan importantes son para el funcionamiento de un sitio web depende del tipo de cookie de la que se trate.
A continuación, analizaremos algunos de los principales tipos de cookies y sus características.
Cookies de sesión vs. cookies persistentes
En primer lugar, una cookie de sesión solo existe durante una única sesión en un sitio web. Ingresas a una dirección, accedes a la información o realizas la interacción que necesitas y, luego, cierras sesión o cierras la pestaña del navegador. En ese momento, la cookie desaparece, sin dejar un registro almacenado.
Bueno, casi. La mayoría de los navegadores cuentan con la función "Restaurar sesión", que permite volver a cargar las pestañas abiertas si el navegador o la computadora se bloquean, se reinician inesperadamente o si el navegador realiza una actualización de software.
Por otro lado, las cookies persistentes permanecen almacenadas en el dispositivo después de finalizar una sesión, generalmente durante un período de tiempo determinado. Esto resulta útil cuando vuelves a visitar un mismo sitio con frecuencia, por ejemplo, para consultar el clima de tu zona, ya que permiten recordar determinadas preferencias y agilizar la navegación.
Sin embargo, con el tiempo pueden acumularse y almacenar información más sensible, como credenciales de acceso u otros datos personales.
Una preocupación adicional es que las cookies persistentes son utilizadas por sitios web, anunciantes y empresas de análisis de datos para rastrear hábitos de navegación a lo largo del tiempo y mostrar publicidad personalizada según la actividad del usuario.
Cookies propias vs. cookies de terceros
Quizás resulte evidente, pero las cookies propias (first-party cookies) son las que se originan en el sitio web que estás visitando. Generalmente se usan para personalizar tu experiencia en esa página, por ejemplo, recordando tus preferencias o acciones realizadas anteriormente.
Sin embargo, no son las únicas cookies presentes. Los sitios web también pueden incorporar cookies de terceros (third-party cookies), que suelen utilizarse para analizar y rastrear el comportamiento del usuario a través de diferentes páginas web con fines comerciales.
La información recopilada mediante estas cookies puede ser utilizada para crear perfiles de navegación más detallados y, en algunos casos, ser recopilada y comercializada por intermediarios de datos (data brokers) para ofrecerla a anunciantes u otras organizaciones.

Por esta razón, muchos países exigen actualmente que los sitios web ofrezcan a los usuarios la posibilidad de rechazar el uso de cookies de terceros.
Sin embargo, algunos sitios cumplen con la normativa únicamente desde un punto de vista formal, pero no con su verdadero objetivo. Para ello, utilizan patrones oscuros (dark patterns): técnicas de diseño que buscan dificultar al máximo que los usuarios puedan rechazar las cookies de terceros o elegir una opción más respetuosa con su privacidad.
Otros sitios han adoptado un enfoque diferente y ahora ofrecen dos alternativas: aceptar el uso de cookies de terceros o pagar una pequeña tarifa para acceder al contenido o servicio sin cookies y, en algunos casos, sin publicidad.

Cookies esenciales
Las cookies esenciales son las cookies propias (first-party cookies) ya mencionadas: son creadas por el sitio web que estás visitando y se agrupan en diferentes categorías:
- Identificador de sesión (Session ID): si completaste un formulario u otro tipo de campo de entrada y luego cerraste la página, una cookie de identificación de sesión puede conservar esa información en tu dispositivo para que esté disponible si vuelves al sitio. El ejemplo más conocido es el carrito de compras de una tienda en línea.
- Autenticación: permiten identificarte mediante tus credenciales de acceso, confirmar tu identidad y recordar la información asociada a tu cuenta, dependiendo de la configuración de seguridad del servicio.
- Balanceo de carga: una cookie de balanceo de carga del lado del usuario ayuda a los sitios web con múltiples servidores a dirigir el tráfico hacia el servidor más adecuado para cada dispositivo. Esto permite evitar demoras y mantener una experiencia fluida, especialmente cuando existe una gran cantidad de usuarios conectados al mismo tiempo. Un ejemplo clásico es la compra de entradas para un evento masivo a través de Internet.
- Seguridad centrada en el usuario: ayudan a detectar posibles intentos fraudulentos de acceso a una cuenta, identificando comportamientos que podrían indicar una actividad sospechosa.
Cookies de consentimiento del usuario
Algunas cookies están diseñadas para mejorar la experiencia de navegación mediante el almacenamiento de configuraciones y preferencias del usuario. En muchos casos, este tipo de cookies requiere el consentimiento previo de la persona.
- Personalización de la interfaz de usuario (conocidas como cookies de preferencias o funcionalidad): almacenan información como idioma seleccionado, ubicación, datos ingresados habitualmente en formularios o configuraciones de la interfaz, como el modo oscuro.
- Cookies multimedia: son cookies de sesión que registran datos como la velocidad de conexión, la carga de contenido (buffering) y la resolución utilizada para reproducir contenido multimedia. Su objetivo es ofrecer la mejor experiencia posible al reproducir audio y video, incluso cuando la conexión de red o el dispositivo del usuario no tienen un rendimiento óptimo.
Cookies no esenciales
Estas cookies requieren necesariamente tu consentimiento y, probablemente, son las que generan mayores preocupaciones entre los usuarios (y también entre los legisladores, como veremos más adelante). Para poder descargarse y almacenarse en tu dispositivo, deben contar con una autorización previa.
- Cookies publicitarias: permiten mostrar anuncios personalizados a los usuarios según los sitios web que visitan y sus hábitos de navegación.
- Seguimiento en redes sociales: están estrechamente relacionadas con las cookies publicitarias. Son utilizadas por empresas como Meta, X (antes Twitter) y LinkedIn para construir perfiles sobre el comportamiento de los usuarios, sus intereses y sus interacciones en línea.
- Cookies de analítica: son utilizadas principalmente por equipos de marketing para medir conversiones de clientes y potenciales clientes, así como para identificar patrones de comportamiento dentro de sus audiencias.
Una nota rápida sobre las cookies zombie, supercookies y cookies Flash
Aunque la mayoría de los sitios web que utilizan cookies lo hacen de una manera que permite eliminarlas, algunos pueden implementar cookies zombie. Estas se almacenan en múltiples ubicaciones del navegador o del dispositivo del usuario, lo que dificulta su eliminación completa y permite conservar datos relacionados con la actividad y el comportamiento de navegación.
Las supercookies funcionan de manera similar, pero en lugar de ocultarse en el almacenamiento del dispositivo, se almacenan en los servidores del proveedor de servicios de Internet (ISP). Estas buscan identificadores únicos del dispositivo cuando el usuario se conecta a determinadas páginas web, permitiendo realizar un seguimiento de la actividad en línea.
Por otro lado, las cookies Flash (también conocidas como LSO, Local Shared Objects u Objetos Compartidos Localmente) técnicamente no son cookies, aunque tienen características similares. Su nombre proviene del reproductor multimedia Flash de Macromedia, posteriormente adquirido por Adobe.
Estos objetos podían ser útiles para usuarios que jugaban videojuegos desde el navegador basados en Flash, pero fueron utilizados con mayor frecuencia para rastrear la actividad de los usuarios. Por este motivo, recibieron una valoración negativa, especialmente porque los usuarios no siempre eran informados de su existencia o de que estaban siendo almacenados cuando su tamaño era inferior a 100 KB.
¿Son peligrosas las cookies? Los riesgos reales en 2026
Seamos sinceros: una cosa es preocuparse porque los anunciantes construyan perfiles sobre nosotros tan precisos que parezca que pueden anticipar nuestros intereses, y otra muy distinta es pensar en el robo de datos y otros riesgos asociados al malware tipo infostealer.
Dicho esto, es importante aclarar: las cookies no pueden contener malware ni virus. Se trata de archivos de texto simples, no de archivos ejecutables. Si recibes una cookie desde un servidor, en muchos casos es posible localizarla y abrirla con un editor de texto común para revisarla.
Secuestro de sesión: por qué las cookies robadas empiezan a ser más valiosas que las contraseñas
Las cookies no pueden acarrear contenido malicioso, pero los ciberatacantes pueden usarlas mediante una técnica conocida como secuestro de sesión (session hijacking). El objetivo es robar la clave de sesión que permite mantener la comunicación autenticada entre el dispositivo del usuario y el servidor luego de que la persona ya validó su identidad con el inicio de sesión.
En estos casos, el atacante no necesita conocer la contraseña: si consigue una cookie de sesión válida, podría utilizarla para acceder a una cuenta como si fuera el usuario legítimo.
Herramientas recientes como LummaC2 y Storm son ejemplos de malware tipo infostealer capaces de recopilar distintos tipos de información confidencial, incluyendo cookies de identificación de sesión.
Un informe de Constella de 2026 mostró la magnitud de este problema, que actualmente afecta especialmente a los procesos de autenticación de usuarios corporativos. Durante 2025, la compañía analizó 51,7 millones de paquetes de infostealers, un aumento del 72% interanual, que incluían el robo de perfiles digitales completos: cookies de sesión activas, metadatos del sistema y datos almacenados mediante funciones de autocompletado en navegadores.
Existen algunas medidas sencillas que puedes tomar para reducir este riesgo:
- Mantén tus navegadores web actualizados, ya que las nuevas versiones incorporan correcciones de seguridad frente a vulnerabilidades conocidas.
- Utiliza una solución de seguridad confiable, capaz de detectar y bloquear amenazas como el malware tipo infostealer.
- Ten cuidado con lo que descargas y desde dónde lo haces, evitando archivos, programas o aplicaciones provenientes de fuentes desconocidas o poco confiables.
Qué cambia con la nueva protección DBSC de Chrome (abril de 2026)
Google lanzó una nueva versión de su navegador Chrome, inicialmente para Windows, que abordó el problema que representan amenazas como LummaC2, Storm y otros infostealers.
Con Chrome 146, las cookies de sesión quedan vinculadas al hardware del dispositivo mediante la tecnología DBSC (Device Bound Session Credentials). Esto significa que, aunque un atacante consiga robar una cookie de sesión, la copia obtenida no podrá utilizarse fácilmente desde otro dispositivo, ya que estará asociada al equipo original.
Sin embargo, esta protección tiene algunas limitaciones: no protege a los dispositivos que no ejecuten versiones modernas de Windows y tampoco soluciona infecciones que ya se encuentran presentes en el equipo.
¿Deberías aceptar cookies? Un marco para tomar decisiones
No existe una respuesta única de "sí" o "no" a esta pregunta, simplemente porque algunas cookies son realmente útiles y necesarias para mejorar la experiencia de navegación.
¿Una buena práctica? Considerar aceptar cookies de terceros solo en sitios web que conozcas y confíes. Antes, verifica que la conexión con el sitio sea segura y que utilice HTTPS (y no HTTP).
También es importante evaluar qué tipo de información compartes con ese sitio web y qué tan sensible puede ser. Si se trata de datos personales, información financiera o cualquier otro contenido que quieras mantener privado, puede ser recomendable reconsiderar la aceptación de cookies de terceros si no te sientes cómodo con ese nivel de seguimiento.
¿Cuándo deberías rechazar o personalizar las cookies?
Al gestionar las cookies, es importante evaluar el equilibrio entre el beneficio que ofrecen y los posibles riesgos asociados. Si estás visitando un sitio web desconocido, utilizando una red Wi-Fi pública sin una VPN confiable o ingresando información confidencial, rechazar las cookies de terceros puede ser una decisión recomendable. Además, si tu navegador o tus productos de seguridad de ESET muestran una alerta, tómalo como una señal de advertencia: lo más seguro es detener la navegación y revisar la situación antes de continuar.
¿Qué ocurre si no aceptas las cookies?
Es poco probable que dejar de aceptar cookies te impida navegar por Internet con normalidad, aunque la experiencia de uso puede no ser tan completa. Sin embargo, algunas funciones o características habituales de ciertos sitios pueden dejar de funcionar correctamente o verse limitadas. Por ejemplo, podrían presentar problemas funciones como el autocompletado de formularios, los carritos de compra dinámicos o determinadas preferencias personalizadas. En resumen, el sitio web puede dejar de "recordarte" entre una visita y otra, lo que puede hacer que necesites realizar más pasos manualmente durante la navegación.
Por qué "Rechazar todas" no siempre significa mayor privacidad
Un estudio presentado en las actas de NeurIPS 2023 reveló que los usuarios que rechazan las cookies pueden, en algunos casos, terminar compartiendo más información de la que compartirían si simplemente las hubieran aceptado. Esto ocurre, en parte, porque ciertos grupos de usuarios tienen patrones de comportamiento similares al momento de gestionar los avisos de cookies. La decisión de rechazar las cookies puede convertirse, por sí misma, en una señal utilizada para realizar análisis y extraer conclusiones sobre determinados perfiles de usuarios. Por lo tanto, aunque rechazar cookies puede ser una buena práctica para limitar cierto tipo de seguimiento, no siempre garantiza una privacidad absoluta.
¿Deberías eliminar las cookies y con qué frecuencia?
No existe una regla única sobre cuándo es recomendable eliminar las cookies almacenadas. Como recomendación general, puedes establecer un recordatorio periódico en tu calendario para borrarlas ocasionalmente o, si tienes un enfoque más estricto respecto a la seguridad y privacidad, configurar tu navegador para eliminarlas automáticamente al finalizar cada sesión.
Puedes consultar cómo hacerlo en los principales navegadores utilizando las siguientes opciones (información verificada por última vez en julio de 2026):
Cinco mitos comunes sobre las cookies
Mito 1: Las cookies pueden infectar tu computadora con un virus
Realidad: Las cookies son archivos de texto, no archivos ejecutables, por lo que no pueden contener ni ejecutar virus. Sin embargo, sí pueden ser interceptadas o robadas por los ciberatacantes y utilizadas con fines maliciosos, como el secuestro de sesiones.
Mito 2: Las cookies de terceros están desapareciendo
Realidad: No del todo. Google tenía previsto eliminar gradualmente las cookies de terceros en Chrome, pero abandonó ese plan en 2025. Sin embargo, navegadores como Safari y Firefox, que representan una parte importante del tráfico web, ya bloquean las cookies de terceros de forma predeterminada en la mayoría de los casos, aunque no de manera absoluta.
Mito 3: Hacer clic en "Rechazar todas" es siempre la opción más segura
Realidad: No necesariamente. Como mostró un estudio presentado en NeurIPS, la ausencia de una señal también puede convertirse en una señal. Es decir, el hecho de rechazar todas las cookies puede utilizarse como un dato más para identificar patrones de comportamiento o perfilar a determinados grupos de usuarios.
Mito 4: Las cookies almacenan tus contraseñas
Realidad: No, las cookies no almacenan tus contraseñas. En algunos casos pueden guardar un identificador de sesión, para mantener iniciada tu sesión en un sitio. Por sí solo, el identificador no equivale a una contraseña, aunque si es robado por un ciberatacante podría utilizarse para secuestrar una sesión activa y acceder a la cuenta sin necesidad de conocer las credenciales.
Mito 5: Eliminar las cookies destruirá tu experiencia en Internet
Realidad: No. En el peor de los casos, simplemente tendrás que volver a iniciar sesión en tus sitios web favoritos y configurar nuevamente algunas de tus preferencias de navegación.
El contexto regulatorio: GDPR, CCPA y por qué existen los banners de cookies
Como vimos anteriormente, en muchos países la legislación obliga a los sitios web a mostrar los ya conocidos avisos para aceptar o rechazar cookies. Aunque estos banners puedan resultar molestos para muchos usuarios, existen por una buena razón: brindar mayor transparencia y control sobre el tratamiento de los datos personales.
Una de las normativas más influyentes en este ámbito es el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) de la Unión Europea, que establece reglas sobre recopilación, tratamiento e intercambio de datos personales.
En Estados Unidos, una de las principales referencias es la Ley de Privacidad del Consumidor de California (CCPA), aunque las regulaciones varían entre los distintos estados, lo que hace que el panorama sea más complejo para los consumidores.
India cuenta con la Ley de Protección de Datos Personales Digitales, mientras que Brasil protege la privacidad de los usuarios mediante la Ley General de Protección de Datos (LGPD).
Protege tu navegador frente al rastreo y el secuestro de sesiones
Las cookies, el rastreo de la actividad en el navegador y el robo de sesiones pueden afectar tanto a usuarios particulares como a pequeñas empresas. ESET Browser Privacy & Security, incluido en ESET HOME Security Ultimate y ESET Small Business Security, ayuda a reducir el seguimiento invasivo durante la navegación y a proteger las sesiones del navegador, así como la identidad digital de los usuarios.
Perspectiva de un experto de ESET
“Las cookies pueden convertirse indirectamente en un riesgo para la seguridad y, de manera silenciosa, se han transformado en uno de los objetivos más valiosos para los ciberatacantes. Esto se debe a que representan a un usuario que ya fue autenticado y considerado confiable, convirtiéndose en la cobertura perfecta para llevar a cabo un ataque.
En lugar de intentar descifrar contraseñas o recurrir al phishing para obtener credenciales, cada vez más ciberdelincuentes omiten ese paso y directamente roban cookies de sesión, lo que les permite acceder a las cuentas sin necesidad de volver a iniciar sesión. Como consecuencia, incluso mecanismos de protección como la autenticación multifactor pueden ser eludidos.
Para agravar aún más el problema, el malware tipo infostealer recopila información almacenada en los navegadores, incluidas las cookies de sesión, que luego pueden comercializarse en mercados clandestinos. En muchos casos, estas cookies representan una vía de acceso más rápida y confiable que las propias credenciales de acceso.
Para protegerse frente a este tipo de ataques, es fundamental mantener los dispositivos actualizados, evitar descargar archivos o programas sospechosos y procurar no dejar sesiones abiertas en equipos que puedan ser utilizados por otras personas”.
Jake Moore, Global Security Advisor de ESET
Conclusión
En 2026, las cookies siguen siendo tanto un elemento indispensable para la navegación web como una fuente permanente de preocupaciones en materia de privacidad.
Los legisladores han intentado abordar estos desafíos mediante distintas regulaciones, pero esto también ha provocado que algunos usuarios ignoren los controles implementados y ha incentivado a los intermediarios de datos y a los especialistas en marketing a desarrollar mecanismos cada vez más complejos para elaborar perfiles detallados de cada uno de nosotros.
No hay motivo para alarmarse, pero sí para estar bien informado.
Preguntas frecuentes
¿Las cookies son seguras?
Las cookies son archivos de texto simples, por lo que no pueden instalar software ni malware en tu computadora. Sin embargo, un ciberatacante podría robar cookies de sesión mediante malware o aprovechando una conexión insegura.
¿Qué ocurre si no acepto las cookies?
Es posible que el sitio web no recuerde tu inicio de sesión, preferencias o el contenido del carrito de compras. Algunas funciones, como el inicio de sesión automático, pueden dejar de funcionar. Las cookies esenciales seguirán operando más allá de la decisión que tomes. Además, cada vez es más frecuente que algunos sitios ofrezcan la posibilidad de pagar una pequeña tarifa para acceder al contenido sin publicidad o sin determinadas cookies.
¿Conviene eliminar las cookies?
Eliminar las cookies de forma periódica no representa ningún inconveniente y puede ser una buena práctica para mejorar la privacidad. En el caso de las cookies de sesión, muchas veces basta simplemente con cerrar el navegador para que sean eliminadas.
¿Las cookies de terceros están desapareciendo?
No en Chrome, al menos hasta 2026. Google abandonó ese plan en abril de 2025 y hoy permite que los usuarios administren las cookies de terceros mediante las opciones de privacidad del navegador. Otros navegadores, como Safari y Firefox, sí bloquean las cookies de terceros de forma predeterminada. En la práctica, esto significa que aproximadamente la mitad de la navegación web ya se realiza con una presencia mucho menor de este tipo de cookies.
¿Cuánto tiempo permanecen las cookies en mi computadora?
Depende del tipo de cookie. Las cookies de sesión deberían eliminarse en cuanto cierras el navegador. Las cookies persistentes incluyen una fecha de vencimiento definida por el sitio web, que puede variar desde unos minutos hasta varios años. La mayoría de las cookies utilizadas por sitios de consumo permanecen activas desde algunas semanas hasta aproximadamente un año. Las cookies zombie pueden almacenarse indefinidamente, salvo que el usuario sepa exactamente dónde encontrarlas y cómo eliminarlas.