FinTech – Los riesgos de digitalizar tus finanzas en la era COVIDiana

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Entregarle tu dinero a otros requiere confianza ¿Entregar dinero y datos? Bueno, eso debería requerir de bastante más. Sin embargo, personas de todo el mundo están recurriendo a aplicaciones móviles de finanzas y servicios web que piden acceso digital a datos personales críticos, dejando el tema de la confianza totalmente de lado ¿Será que esta estampida demuestra la cantidad de usuarios que no ven la importancia de la ciberseguridad en la educación financiera?

Millones de personas se están saliendo de las relaciones de confianza construidas durante siglos con entidades financieras como bancos y corredores de seguros. Pero, a medida que las personas migran hacia opciones digitales, la confianza parece cada vez más basada en lo novedoso, en una buena experiencia de usuario, potencial bajo costo y la esperanza de que las regulaciones gubernamentales puedan mantenerse al día ¿La atracción? La tecnología es más conveniente, cuenta con auto-servicio, es más divertida y, muchas veces, “gratis”.

Las FinTech (tecnologías financieras), pueden ir desde el pago con tarjeta a través del teléfono hasta transacciones vía SMS que han habilitado el comercio a través de regiones como África o Latinoamérica, salteando la infraestructura bancaria tradicional. En otras regiones, como la asiática, han aprovechado sistemas como Blockchain o las criptomonedas. Esto ha despertado mucho interés tanto en Europa como en Norteamérica donde el crecimiento de las criptomonedas ha impulsado de nuevo el comercio de acciones, en gran parte provocado por los rápidos avances en la digitalización y la democratización de los procesos de comercio financiero. Todo esto instaló una sensación general de que estos mecanismos son tan normales como buenos, pero ¿Lo son?

Esta evolución opera en todo el espectro de las finanzas. Ya sea en mercados moderadamente capitalizados o más desarrollados con más recursos para invertir, el problema central sigue siendo el mismo: la confianza. Hoy en día no solo se deposita la confianza en bancos, monedas, regulaciones, negocios y productos, sino que también se sumó una ola de productores y consumidores de tecnologías financieras.

Los desarrolladores están produciendo estas aplicaciones para todo, desde billeteras móviles y criptográficas hasta el comercio de acciones y la gestión financiera. De acuerdo con el Global FinTech Adoption Index 2019 de Ernst and Young, “a los consumidores les gusta lo que ven. La adopción de servicios de las FinTech ha crecido establemente, de 16% en 2014, el año que nuestro primer índice fue publicado a 33% en 2017, a 64% en 2019”. Las aplicaciones van más allá de lo bancario. También ayudan a los usuarios con sus compras, negocios, salud financiera y transacciones diarias, buscadas por la facilidad de su utilización y acceso seguro. Pero ¿Qué tan seguras son?

#FinTech + #COVID= Embrollo

Las FinTech vienen creciendo hace mucho tiempo. Consideremos que la versión 0.1 de Bitcoin fue lanzada en 2009. Más de una década después, con las consecuencias de la pandemia de COVID-19 afectando la economía global y pesando en todas nuestras mentes, una nueva sensación de urgencia puede llevar a más consumidores a considerar a las FinTech. “Por supuesto que podría utilizar ayuda con mi presupuesto, alarmas, recordatorios, mejorar tarifas”. “Soy inteligente. Si Alec Baldwin puede intercambiar acciones, ¡también puedo!” 

El caso es que las personas recurren a la tecnología más que nunca. Con millones de personas trabajando desde casa, atendiendo videollamadas, navegando en la nube, con Microsoft 365 y Teams… hay una confianza renovada en general con la tecnología.  Las interfaces son intuitivas, bastante seguras y la industria está bien regulada, además de que millones de personas las utilizan.

¿Dices que es accesible y su uso es seguro?

Utilizar las FinTech destinadas a los consumidores es cada vez más accesible, pero cabe recordar que sigue siendo tecnología. Así como tu PC, teléfono, mail y cuentas de redes sociales, tu acceso personal necesita ser seguro. Hay riesgos: accesos no deseados, problemas que pueden llevar a robo de identidad o peor. Pero aun más profundo, tanto tu dinero como tus datos dándole vida a estas herramientas conllevan un gran valor para los cibercriminales.

Estas aplicaciones se consiguen a través de la relación de confianza más común en estos días: tu teléfono móvil. Asegúralo con una aplicación de seguridad de gran reputación como ESET Mobile Security (que ahora cuenta con protección bancaria y de pagos) y ya habrás dado un primer paso clave. Con el teléfono en la mano, el siguiente paso es acceder a las otras aplicaciones a través del Google Play o Apple Store de tu móvil.

La misma precaución aplica a las aplicaciones que funcionan en los equipos de escritorio. Con características más avanzadas, las aplicaciones para PC conllevan riesgos adicionales. Asegúrate de que tienes un software de seguridad sólido que cuente con protección tanto para acciones bancarias como de pagos, función de cifrado y manejo de contraseñas como el de ESET Smart Security Premium.

A la hora de acceder a una aplicación FinTech, muchas requerirán información personal y financiera o, a lo mejor, una múltiple autenticación ya sea a través de SMS, un autenticador de la compañía o un token para el hardware. En pocas palabras, el sistema es complejo. Existen tiendas de aplicaciones con menor oferta (no recomendadas) que aun con varias capas de protección actuando han afectado los intereses de los usuarios, así que elige con cuidado. Si consideras una aplicación FinTech, tómate siempre el tiempo de verificar cómo protegerá tus datos. Si no estás familiarizado con ningún término o concepto presentado en sus políticas recuerda… es tu dinero y son tus datos los que están en juego.

¿Ve en su futuro financiero algo de ayuda de las FinTech?

Mucha de la aceptación de estas aplicaciones parte de la conveniencia, otro impulso proviene de las regulaciones de la Banca Abierta como la Directiva de Servicios de Pago Revisada (PSD2 por sus siglas en inglés) de 2015, que buscaba aumentar la competencia y participación paneuropea en la industria de pagos, para incluir mejor a los proveedores de terceros y mejorar la seguridad para los consumidores.

Una aplicación popular en lo que es “consejos” y monitoreos financieros es Mint. "Reunimos todo, desde saldos y facturas hasta su puntaje de crédito y más". Esencialmente un tablero para monitorear tu salud financiera, Mint posee más de 20 millones de usuarios. Como muchas aplicaciones gratuitas, su ganancia reside en ofertas de servicios financieros dentro de la plataforma, opciones premium y, más recientemente, anuncios. Los datos, una vez agregados, se venden.

Esta no es una violación de GDPR o CCPA ya que los datos se agregan y anonimizan. Sin embargo, existen preocupaciones sobre la privacidad. El popular bloguero Brian Krebs informó en 2019 que NCR Corp. "tomó el paso inusual de bloquear temporalmente a los agregadores de datos financieros de terceros Mint y QuickBooks Online para que no accedan a Digital Insight, una plataforma bancaria en línea utilizada por cientos de instituciones financieras".

La prohibición de acceso se dio “en respuesta a una serie de ataques a cuentas bancarias en las cuales cibercriminales utilizaron estos sitios para vigilar y vaciar las cuentas de los clientes”. Aunque la prohibición fue corta, quedan preocupaciones sobre el rol de las FinTech en la lucha contra las amenazas de la web.

Los usuarios de Mint, por ejemplo, deben utilizar sus datos personales para acceder a su cuenta bancaria, tarjetas de crédito y/u otras cuentas financieras. Aunque en el caso de Mint los datos son encriptados en bases de datos, persiste el miedo de que los modelos de negocios construidos como este no siempre utilizarán capas múltiples de protección de hardware y software de forma adecuada, resultando en credenciales y datos cayendo en las manos equivocadas.

De manejar dinero a generar dinero

Manejar dinero digitalmente trata mucho de tener visibilidad en lo que tu dinero está “haciendo”, mientras que generar dinero (comerciar) radica en hacer educadas suposiciones acerca del futuro. Aunque las aplicaciones más populares de compra-venta de acciones o criptomonedas proveen buena visibilidad en lo que tu dinero está haciendo, ambos se pueden beneficiar de un acercamiento basado primordialmente en la educación. Los buenos negocios son geniales, pero una buena práctica de seguridad es esencial. Asegúrate de encontrar tutoriales que hablen de seguridad y protección; lee muchos artículos y compara.

El ascenso meteórico de las criptomonedas entre 2016 y 2018 contiene muchas lecciones, y ver cómo se desarrolla la historia de la "nueva" tecnología es una reminiscencia enorme: piense en la imprenta o las PC. El impacto de las criptomonedas es similar debido a aspectos de responsabilidad personal e intención exigidos a los usuarios. Responsabilidad personal porque el comercio exitoso requiere "buena suerte", o suerte y práctica para asegurar la compra de monedas y comprender los vínculos entre el valor de la moneda y otros indicadores. Intención porque hay fuerzas trabajando para manipular y herir usuarios en este nuevo frente vía estafas y amenazas masivas. ¿Mencionamos la suerte? Algunos días el negocio perfecto aparece, solo porque el verdadero negocio se encuentra afuera.

Cualesquiera sean tus sentimientos hacia las criptomonedas, llegaron para quedarse, junto con las oportunidades y amenazas que estas traen. Entre las monedas digitales como el Bitcoin y las aplicaciones de intercambio como Coinbase, hay muchas formas de empezar. Ten en mente que así como existen tantas plataformas, cada conlleva sus propios riesgos.

Hacer dinero con datos vs hacer dinero con dinero

¿Qué otra cosa han hecho las criptomonedas? Han echado luz sobre un grupo lucrativo de inversores no tradicionales. A su vez, los emprendedores y desarrolladores de aplicaciones de comercio electrónico han seguido en gran medida el libro de jugadas de los defensores de las criptomonedas. Vieron el potencial de millones de inversores (como tú) que pueden ser atraídos por una buena campaña de marketing, procesos automáticos y presentación en tiempo real de resultados en estéticos tableros. Al alimentarse de inversores amateurs, las aplicaciones de tecnología financiera atraparon a jóvenes conocedores de tecnología pero no de finanzas salteándose las complejidades que rodean el mercado de acciones y procesos.

Al pasar por alto la necesidad de capital para invertir directamente en el mercado, los emprendedores de FinTech traen aplicaciones como Robinhood o Trading 212, son capaces de generar dinero guardando datos generados por sus usuarios y, en última instancia, proveyendo servicios tradicionales financieros a sus clientes vendiéndoles los datos de sus usuarios.

¡Genial! Sin embargo, el costo reside en que los usuarios e instituciones financieras que fueron atrapados en el experimento pueden no estar preparados para las innumerables preocupaciones de seguridad que surgen con los nuevos procesos digitales, el intercambio de datos o la tecnología que impulsa la innovación. Simplemente, el cambio ha ocurrido tan rápido que el respeto por los principios de seguridad desde el diseño puede haberse convertido en un asunto de esperar y ver qué pasa.

En la era COVIDiana, estamos observando este experimento en tiempo real, viendo qué aceptarán los usuarios en su afán de creer estar mejorando su situación financiera ¿Triunfará la confianza y cumplirán las FinTech?

La ciberseguridad es clave para la educación financiera

Lo que sea que el futuro depare, el mensaje de este post es que la mejoría en las prácticas de seguridad y en tu propia educación sobre privacidad de los datos y sus regulaciones e implementaciones es más importante que cualquier aplicación FinTech que puedas estar explorando. De hecho, es la clave de la educación financiera.

Como primera entrada en una serie de posts explorando la utilización de estas tecnologías por los usuarios y su impacto en el amplio mercado de las finanzas, esperamos que tomes en serio tu seguridad financiera, tu dinero y la seguridad de tus datos personales. Y, mientras el COVID-19 siga impulsando la exploración de nuevos y, aparentemente, más veloces acercamientos a las finanzas no debemos olvidar que esta tecnología no cambia el hecho de que la confianza es construida, no regalada.